POLONIA - Cracovia - Rynek Glowny

Tierra de cultura y bellezas naturales

Polonia, en el corazón de Europa

Un jardín de la naturaleza y un tesoro de la cultura. Así se define a Polonia, uno de los países más grandes de Europa (a pesar de ser nueve veces más pequeño que Argentina), que en la actualidad atrae a más de sesenta millones de turistas por año.


Polonia fue una gran desconocida para el mundo hasta la década del 2000, del mismo modo que la mayoría de países europeos bajo influencia soviética (en Varsovia el régimen comunista fue derrocado en 1989). Antes del nuevo milenio el país mantuvo un perfil discreto en el panorama internacional, pero su entrada en la Unión Europea en 2004 trajo consigo la gran sorpresa: pareció abrirse el telón que descubría una nueva realidad; tras el velo se mostraba un país de gran riqueza natural, de historia milenaria y ricas tradiciones.

Wroclaw Su situación en el corazón de Europa provocó que, históricamente, Polonia fuera punto de influencia de diferentes creencias y pueblos. Hoy, esa herencia compuesta, se puede leer en sus monumentos arquitectónicos, en los recuerdos históricos, o en sus obras de arte que complementan, con inesperada desenvoltura, la variedad de sus paisajes. Al sur del país se extiende la cordillera de los Cárpatos y de los Sudetes, mientras que la llanura central está ocupada por planicies y mesetas, y la zona del norte está plagada de lagos y entornos boscosos. También al norte, en la costa báltica, kilómetros y kilómetros de playa ancha y arena fina se encargan de coronar el borde más septentrional del país.
Tatry lagosLa Selva de Białowieża, en la parte oriental, es un símbolo específico de la riqueza y diversidad natural autóctona, y por ello la Unesco la declaró Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad. Sobre su superficie (cuyo paseo debe realizarse a pie o en carruajes tirados por caballos) pueden encontrarse pinos, robles, bosques pantanosos y varias especies de animales, entre ellos los más representativos de la selva y actualmente en peligro de extinción, los compactos bisontes europeos.


Varsovia, centro cultural

Varsovia es el centro cultural y científico del país, y cuenta con un sinfín de museos, teatros, bibliotecas y galerías de arte. El Castillo Real, el Palacio de la Isla o el Palacio Belvedere. Si hay tiempo, la cultura no tiene límites: literalmente se pueden admirar más de un centenar de monumentos históricos en la zona, que son la cicatriz alegre del pasado polaco que hoy se exhibe con orgullo.

Varsovia - Parque Lazienki

Empanaditas PierogiEn los recorridos culturales se recomienda no saltarse los paréntesis gastronómicos, que, como todos los aspectos de este país eslavo, lleva la huella de turcos, alemanes, judíos, armenios o franceses. Reinan en las cartas las clásicas empanadillas, “pierogi”, rellenas de repollo y setas, o las excéntricas sopas, de remolacha, harina o chorizo. Para beber, un poco de vodka, y con los postres, se propone el licor denominado krupnik. Ese será el momento óptimo para tantear los bailes populares: se podría empezar con los compases amables de una polonesa, seguir con el ritmo trepidante de los giros del oberek, para terminar con triple zapateo del animado krakowiak. Entonces, al ritmo de los pies, habremos descubierto Polonia al completo.


Cracovia - Wawel

Cracovia, ciudad mágica

Malbork

La mayor parte de la vida del Papa Juan Pablo II, transcurrió en Cracovia, la segunda ciudad polaca, antigua capital del país y uno de sus parajes más bellos. Ya lo decía el autor y crítico Wilhelm Feldman a principios de siglo XX: "Para encontrar el alma de Polonia, debes buscar en Cracovia". Las panorámicas de la ciudad alcanzan a ver el río Vístula, y resulta también increíble para los ojos su casco antiguo (distinguido también por la Unesco), la catedral de Wawel, del siglo XI, así como sus originales murallas, o la gran plaza Rynek Glowny, que es el centro neurálgico y cultural de Cracovia, donde la vida late al son de músicos ambulantes, estudiantes universitarios o pequeños grupos de turistas del interior.

Wieliczka mina de sal capilla santa Kinga y lago

Apenas a diez kilómetros de la ciudad, se extiende uno de los complejos más antiguos de Europa en su categoría: la mina de sal Wieliczka. Hoy en desuso, alberga un amplio sistema de galerías de 300 km de extensión, construidos durante siglos a 327 metros de profundidad. En los subterráneos –donde se pueden ver esculturas y bajorrelieves realizados en sal- se organizan hoy en día conferencias, banquetes, bailes y otros eventos. Todo un espectáculo salino, que cada año admiran más de 500.000 turistas.


Ana Claudia Rodríguez


Genio musical

Las notas que el compositor de música clásica Federico Chopin dejó como legado –valses, polonesas, conciertos- pueden oírse a cualquier hora entre las calles de Varsovia, de donde es originario este genio del siglo XIX.
Chopin nació en 1810, y fue la gran figura del romanticismo y uno de los grandes de la música de todos los tiempos. Fue el único de los históricos compositores que se especializó en un instrumento: el piano. Con Chopin, este instrumento alcanzó plena autonomía y autosuficiencia. Ya consagrado, Chopin se instaló en París donde se conectó con otros monstruos sagrados de la música clásica: Félix Mendelssohn y Franz Liszt, quienes le permitieron acrecentar sus valores innatos.
En París, también conoció a la novelista francesa, George Sand, que sería la gran pasión de su vida. El artista polaco falleció en París, en 1849.



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